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“La presión en la actividad docente” es el título de un libro que trata acerca del estrés que sufren los profesores, de cómo evitarlo y tratarlo. Este fue un estudio realizado para evaluar las fuentes de estrés en docentes y su grado de extensión. El propódito de la investigación fue la de identificar que maestros corren peligro de padecer estrés hoy en día y qué se puede hacer para ayudar al maestro individual y al sistema educativo a resolver estos problemas.

Cuando uno es estudiante cree que sólo uno es el que sufre de estrés por las fechas de entrega de trabajos, exámenes y clases, sin embargo los profesores también tienen preocupaciones de trabajo que les producen estrés.

Los docentes son los responsables directos de la formación de los estudiantes y los que tienen que enfrentar en su práctica educativa una serie de limitaciones y circunstancias externas e internas tanto de la sociedad como en sus estudiantes y ellos mismos; por ejemplo, las políticas educativas de los gobiernos no responden a reformas eficientes para delimitar la senda por donde debe seguir la educación para mejorar su cobertura a nivel nacional o para mejorar su calidad en la línea que los estudiantes asimilen más eficazmente el conocimiento impartido en las escuelas y conseguir que generen sus propios conocimiento.

Es una tarea difícil para los educadores debido a la poca preparación con la que egresan de las universidades, los bajos sueldos, incentivos poco atractivos, y el mismo contexto socioeconómico del país como la pobreza, la inequidad, la violencia, desnutrición infantil, la crisis ética, la corrupción, entre otros problemas coyunturales; si a esto sumamos que los alumnos tienen problemas psicológicos y familiares, los mismos que influyen en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Por ello, es importante pensar que si los maestros no poseen diversas estrategias para enfrentarse a la realidad educativa podrían sufrir de estrés y el proceso de enseñanza-aprendizaje puede afectarse. Los que tienen a su cargo la gestión institucional exigen más a los maestros sin dotarles de los medios necesarios para hacer frente a los problemas que se le presentan en su práctica educativa lo que puede originar tensiones que si no son manejadas o superadas pueden desencadenar en ellos estrés laboral. Afectando su salud e influenciando de manera negativa la formación y enseñanza de sus alumnos.

Los maestros que sufren de estrés se sienten impotentes, agotados emocionalmente, sufren de desmotivación laboral y cada vez más distanciamiento y agresividad contra el alumno. También presentan síntomas físicos, como cansancio y mal estar general.

Para poder solucionar estos problemas es necesario que haya un mayor reconocimiento social de la profesión del docente. Y lo más importante, se les debe proporcionar una formación adecuada y también estrategias comunicativas necesarias para estar preparados en su trabajo.

Por último les dejo un fragmento escrito por Milstein y Golaszewski que encontré en el libro para que reflexionemos acerca de los resultados del estrés en los profesores:

•El resultado final del estrés, en maestros, es que muchos hombres y mujeres con talento, que tienen altas expectativasde progreso, acaban desmoralizados y desilusionados. Algunos abandonan la profesión, otros permanecen en ella pero les asaltan multitud de manifestaciones físicas, emocionales y de comportamiento que están relacionadas al estés.
•Milstein y Golaszweski, 1985

Las tan esperadas vacaciones están por llegar  para miles de estudiantes de educación superior. Época para relajarse y disfrutar de un más que merecido descanso. Pero antes de disfrutar dichas vacaciones, hay que enfrentar el fin del semestre. Y es que el fin de semestre trae consigo una pesada carga académica que incluye pruebas, exámenes y más de alguna desesperación por llegar a la anhelada nota necesaria para aprobar los cursos. Es debido a toda esta presión a la que el estudiante se ve sometido que es normal que el estrés se apodere de ellos, causando variados trastornos en sus actividades y conductas.

Las respuestas fisiológicas más comunes son colon irritable, trastornos en el apetito y sueño interrumpido, a lo que se suman cuadros de ansiedad y angustia. Estas últimas se reflejan principalmente en una intranquilidad generalizada y una constante sensación de ahogo. Todo esto como consecuencia de las interminables jornadas de estudio, noches sin dormir y la presión que conlleva el hecho de estar dedicado por completo a los deberes que exige la universidad.

Es importante en estos casos el apoyo que los padres le brinden al estudiante y saber detectar cuando éste se encuentra bajo un estado de tensión superior a lo acostumbrado. Los psicólogos recomiendan acoger al joven con cosas sencillas, por ejemplo preguntarle cómo se encuentra, consultarle por sus actividades diarias y ayudarles a jerarquizar estas de acuerdo a sus prioridades. En el caso de las personas que presenten cuadros ansiosos, es importante ayudarles a entender que “la vida no se les va a ir en un examen”.

Una vez terminada la etapa de presión a la que el estudiante estuvo sometido, es recomendable que este recupere las horas de sueño perdidas, realizar actividades recreativas y retomar lo que en algún momento fue postergado a causa del estudio.

Es importante destacar que una buena manera para prevenir el estrés entre los estudiantes es saber administrar y organizar su tiempo, lo cual se logra a través de la formación de un hábito de estudio constante. Así podrán sobrellevar el próximo fin de semestre sin estrés.

Finalmente no me queda más que decir: “ÉXITOS EN SUS FINALES Y  QUE DISFRUTEN SUS VACACIONES”

Definitivamente uno de los temas actuales es el dinero y la baja economía que lo acompaña y por consiguiente es el motivo de estrés de muchas personas que día a día son testigos de la difícil situación económica personal, nacional y mundial. Por ello es muy importante conocer la opinión y sugerenicas de una profesional para superar el miedo a la inestabilidad económica; así que les recomiendo que lean este artículo de Sandra Iozzelli, el cual ayuda enormemente. Espero sus comentarios…

http://www.mediafire.com/?qq77jwiiza5xmzf

Definitivamente la mente es poderosa y los pensamientos que de ella surgen son la fuente de muchos de tus problemas, provocando el tan temido ESTRÉS y de ahí te preguntas ¿cómo puedo hacer para lidiar con ellos?.

Byron Katie, autora del best seller “Amar lo Que Es” nos dice que cuando creemos nuestros pensamientos sufrimos y cuando los cuestionamos dejamos de sufrir. Y nos presenta 4 preguntas que puedes empezar a utilizar de manera inmediata para cuestionar cualquier concepto estresante en tu vida. Un proceso muy simple que ha ayudado ya a miles de personas.

Hazte las siguientes preguntas

Ubica el pensamiento que más te está estresando en estos momentos y responde a estas preguntas como si de una meditación se tratara, tómate tu tiempo, deja que las respuestas surjan del corazón.

A modo de ejemplo utilizaremos el pensamiento “Él no me presta atención”.

1. ¿Es eso verdad? ¿Es verdad que “él no te presta atención”? La respuesta ha de ser un simple si o no. Si la respuesta es no, pasa a la pregunta 3 directamente.

2. ¿Puedes saber que es verdad con absoluta certeza? ¿Puedes saber que es verdad con absoluta certeza que él no te presta atención? ¿Que aunque no te mire no te está escuchando? ¿Que no te presta atención porque no lo demuestra?. Otra vez la respuesta, a de ser simplemente si o no.

3. ¿Cómo reaccionas, qué sucede, cuando crees ese pensamiento? ¿Cómo te hace sentir pensar que él no te presta atención? ¿Cómo lo tratas a él cuando piensas que no te presta atención? ¿Cómo te hace sentir este pensamiento tanto física como emocionalmente?

4. ¿Quién serías sin el pensamiento? No tienes que luchar con el pensamiento, simplemente percibe como vivirías tu vida si no creyeras ese pensamiento. Cómo lo tratarías a él si no tuvieras este pensamiento.

La siguiente parte del proceso es invertir los pensamientos de la siguiente manera:

  • Inviértelo a lo opuesto (inversión de 180°): “Él sí me presta atención”. Quédate quieta y nota todos los sentimientos que aparecen al respecto. La sola idea de confrontar esto y mirarlo directamente muchas veces requiere de valor, pero los resultados valen la pena. Cuando la mente se abre, empiezas a encontrar ejemplos donde el sí te presta atención, te permite ver a los demás con otros ojos, a reconocer cosas que a veces no vemos. Es abrirnos a la posibilidad de que las cosas no son como las veníamos pensando.
  • Inviértelo hacia el otro: “Yo no le presto atención a él”. Encuentra ejemplos donde tú no le prestas atención a él. Fíjate cómo a veces eso que queremos que los demás hagan, no nos es fácil hacer a nosotros.
  • Inviértelo hacia ti mismo: “Yo no me presto atención”. Y esta es quizás la inversión más profunda de todas, la que te ayudará a ver cómo no te has estado prestando atención a ti misma en muchos aspectos de tu vida. Y cuando ves esto, podrás ver ¿cómo esperar que él te preste atención, si tú misma no lo haces? Y gracias a esto podrás empezar a hacer las enmiendas necesarias contigo.

Finalmente aquello que te molestaba en la otra persona te lleva a descubrir cosas sobre ti que de otra manera no hubieras visto. La otra persona se convierte en tu espejo y en un gran regalo.

El trastorno de estrés postraumático es un tema muy interesante ya que se produce después de la exposición a un evento traumático, a una situación que vivamos por casualidad que nos puede dejar un medio hasta que lo tratemos.

¿Qué es el TEPT?

El trastorno de estrés postraumático o TEPT es una enfermedad. Se Puede padecer de TEPT después de haber vivido o presenciado un acontecimiento peligroso, como una guerra, un huracán, o un accidente grave. El TEPT hace que se sienta estresado y con miedo una vez que ha pasado el peligro. Afecta su vida y las vidas de las personas que lo rodean.

Causas del TETP:

  • Ser víctima de violencia o presenciarla
  • La muerte o enfermedad grave de un ser querido
  • Guerra o combate
  • Accidentes automovilísticos y aéreos
  • Huracanes, tornados, e incendios
  • Delitos violentos, como un robo o tiroteo

¿Cómo saber si sufre de este trastorno?

  • Pesadillas
  • Escenas retrospectivas o la sensación de que un acontecimiento aterrador sucede nuevamente
  • Pensamientos aterradores que no puede controlar
  • Alejamiento de lugares y cosas que le recuerdan lo que sucedió
  • Sensación de preocupación, culpa, o tristeza
  • Sensación de soledad
  • Problemas para dormir
  • Sensación de estar al límite
  • Arrebatos de furia
  • Pensamientos de hacerse daño o hacer daño a otros

Los niños que padecen de TEPT pueden manifestar otros tipos de problemas. Estos problemas incluyen:

  • Comportamiento similar al de niños menores
  • Imposibilidad de hablar
  • Quejarse frecuentemente de problemas estomacales o dolores de cabeza
  • Negarse a ir a determinados lugares o a jugar con amigos

 

¿Qué se puede hacer para sentirse mejor?

Se puede consultar a un médico o un profesional de la salud mental. El tratamiento puede incluir terapia de diálogo, medicamentos o ambos.  El tratamiento puede llevar entre 6 y 12 semanas, sin embargo este varía en cada persona.

En el siguiente link pueden encontrar más información de este trastorno y también la esperiencia de una persona que ha sufrido esta enfermedad:

http://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/trastorno-de-estres-postraumatico-facil-de-leer/index.shtml

Algunas veces te faltan ánimo y fuerzas para arrancar. Otras te sientes tan acelerado e inquieto que no puedes parar. Para mantener tu buen humor, energía y ánimo, y recuperar tu equilibrio, tienes dos grandes aliados naturales: los alimentos y suplementos dietéticos. Son los mejores calmantes y tónicos de mesa y mantel.

Vivir a buen ritmo. Para funcionar y vivir a buen ritmo, sin que tus nervios y neuronas funcionen de más ni de menos, dispones de unos importantes aliados que puedes tener siempre a mano en la alacena o la nevera, los calmantes y tónicos que recibes a través de la alimentación, de forma natural.

Los alimentos aportan de forma continua los nutrientes más saludables y necesarios para el sistema nervioso. Te ayudan a estar de buen humor, a sentirte bien, a mantener tus niveles de energía, así como a no perder la tranquilidad ni la vitalidad, y a recuperar el equilibrio tanto si vives acelerado como si funcionas a cámara lenta. Sólo es cuestión de elegirlos bien.

Para mantener el bienestar, la energía y el ánimo, los expertos recomiendan incluir en la alimentación una serie de alimentos que refuerzan el bienestar, así como incorporar algunos hábitos destinados ahuyentar a los saboteadores del ánimo, relacionados con lo que se debe hacer y evitar al sentarse a la mesa:

Prueba el plátano para calmar los nervios. Es rico en vitamina B6 que intervienen en la transformación de los compuestos proteicos en serotonina, una sustancia relajante que reduce la ansiedad. Esta fruta también contiene otros compuestos, como magnesio, ácido fólico, vitamina C y fibra vegetal que levantan el ánimo y las defensas, debilitados por el estrés.

 

 

 

 

Recuerda que la naranja es antiestrés. Cuando el organismo se halla en un estado de estrés o ansiedad, bajan sus defensas y sufre un mayor desgaste físico y mental, que merma la energía. En esa situación es necesario aumentar el consumo diario de vitamina C, cuya carencia también ha sido relacionada con la depresión. La naranja es rica en este compuesto antioxidante y saludable, así como en otros nutrientes esenciales para la función nerviosa, como el ácido fólico y la tiamina.

 

 

 

 

 

 

 

Toma levadura de cerveza para elevar su tono. Contiene abundantes vitaminas del complejo B que ayudan a regular las funciones del sistema nervioso y alivian la tensión; además  de calcio y hierro, que combaten la anemia y su consecuente debilidad. La levadura es rica en cromo, un mineral cuyo déficit causa una sensación de ansiedad, y fósforo, el cual es esencial para la trasmisión de los impulsos nerviosos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Algunos estudios indican que los compuestos de este alimento incrementan la secreción de serotonina, una de las sustancias encargadas de trasmitir señales en el cerebro y los nervios, y endorfinas: unas sustancias del propio organismo que ayudan a mejorar el estado anímico. Además, el chocolate aumenta la producción de feniletilamina, un compuesto que el cerebro segrega cuando recibe un estímulo emocional, y contiene componentes como la teobromina y la cafeína, que estimulan la actividad intelectual y la agudeza mental.

Incluye la avena en tu dieta. Si te falta vitalidad, este cereal muy energético está cargado de vitaminas B6 y B5, un compuesto cuya carencia se relaciona con los cambios de humor, el dolor de cabeza y la fatiga. La avena es considerada el cereal más completo debido a la cantidad y calidad de su contenido de proteínas, grasas insaturadas, carbohidratos, vitaminas, minerales y fibra. Su riqueza como fuente de energía la convierte en un alimento ideal para quienes se encuentran abatidos, sin fuerzas, con una sensación de sueño permanente, sin ilusión o se sienten derrotados o con estrés.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Come arroz integral para serenarte. Libera progresivamente la energía que producen sus carbohidratos complejos, lo cual ayuda a que el estado de ánimo y la vitalidad sean estables a lo largo del día, evitando los altibajos de energía y que sobrevenga el agotamiento. También tiene un efecto calmante debido a su aminoácido triptofano y sus vitaminas del grupo B, de efecto neuroregulador. Si el grano conserva su cáscara, que contiene la mayor parte de sus proteínas, vitaminas y minerales, como el magnesio, fósforo y selenio, mantiene todo su poder nutritivo y riqueza en hidratos de carbono.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Unas rebanadas de pan de centeno y ¡arriba el ánimo…! A veces el desánimo y el mal humor se relacionan con un pobre aporte dietético de las vitaminas B, que el pan integral de centeno contiene en abundancia. El consumo regular de este pan compacto y de sabor intenso, no sólo beneficia el sistema nervioso, sino también la  sangre, las arterias e intestinos.

 

 

 

 

 

 

 

Cae en la tentación de la manzana. Esta fruta que se digiere rápidamente, especialmente cuando se toma en ayunas, tiene un efecto equilibrante del azúcar o glucosa en la sangre, y por tanto de la energía con que cuenta el organismo. Su fructosa se asimila y libera energía de forma gradual, debido a que su abundancia en estos azúcares se compensa con una alta proporción de fibra soluble que reduce el ritmo de la digestión.

 

 

 

 

 

 

 

 

Desayuna como un rey. La primera comida es clave para mantener la vitalidad a lo largo del día. Si no desayunas o lo haces mal, con “café, bollo y prisas” comenzarás en baja forma, sin los nutrientes que necesitan tu cuerpo y tu mente. Corres el riesgo de picotear o comer más adelante de forma descontrolada, atiborrándote de dulces, grasas y calorías, entrando en un “sube y baja” energético, debido a las oscilaciones de tu azúcar sanguíneo. La combinación de fruta fresca, lácteos, cereales y frutos secos es un desayuno ideal.

Ten cuidado con el alcohol, grasas, dulces y cafeína. Tomados en exceso o de forma repetida estos alimentos producen sensaciones pasajeras de bienestar y energía, pero una vez pasado su efecto desencadenan un descenso del tono vital, cambios bruscos en la bioquímica del organismo, picos de apetito y altibajos anímicos.

Divide para conquistar. En vez de tomar tres comidas abundantes, distribuye tus alimentos en 5 ó 6 comidas moderadas, que incluyan tentempiés bajos en calorías a media mañana y media tarde, y un vaso de leche o un yogur antes de acostarse. Así evitas los altibajos de vitalidad y los ataques de hambre, que te impulsan a picar “lo que sea” entre horas y a atiborrarte en la comida o en la cena.

 

La sobre carga de deber y el poco tiempo para realizarlo genera estrés